Siete consejos antes de montarte en “JetBlue”…

Jet blue

 

Antes de que decidas comprar el pasaje para irte a vivir a los Estados Unidos, si eres cristiano/a, medita en lo siguiente:

1. ¿Realmente Dios te ha guiado, te ha dirigido y confirmado que es su voluntad esta decisión? Porque si no es así, no importa los beneficios materiales y laborales que puedas obtener, cometes un grave error.

2. ¿Y si Dios quiere que pases por este tiempo de dificultad económica porque desea enseñarte a depender de él y a contentarte aun en lo poco? En lo poco o en las dificultades es que muchas veces vemos la gloria de Dios en nuestras vidas.

3. ¿Si abandonas tu iglesia donde tienes ministerio y una familia espiritual, crees que realmente es lo que Dios desea? ¿Si estás siendo de bendición y edificación en tu iglesia, crees que tu salida es lo que Dios ha determinado?

4. ¿Así como has buscado casa, trabajo y otras cosas, has buscado una iglesia dónde congregarte que sea de sana doctrina?

5. Si tu decisión está basada en el aspecto económico y material, crees que realmente eso es lo más importante? Para el cristiano hay otras cosas mucho más importantes.

6. ¿Has buscado consejo de tu pastor y de creyentes maduros en la fe? Los cristianos debemos escuchar y sujetarnos a nuestros pastores porque ellos velan por nosotros.

7. ¿Realmente estás seguro/a que a donde vas estarás mejor que aquí, en términos económicos? Porque muchos migrantes descubren que no era lo que esperaban y la pasan peor que en su tierra.

No te dejes deslumbrar por sueños y promesas de abundancia. Sabemos que nuestro país enfrenta momentos duros y difíciles. Pero los cristianos creemos que Dios cuida de sus hijos y él ha prometido que nunca nos faltará lo necesario. Sigue orando, sé paciente y espera a estar completamente seguro que tu decisión es la correcta. No huyas de los problemas y dificultades. Enfréntalos con fe y oración y Dios hará.

Finalmente: los hijos de Dios no gobernamos nuestras vidas. Las gobierna el Señor. Somos propiedad suya y solo él determina el rumbo que debemos tomar; eso es lo que significa el señorío de Cristo. Mi vida no me pertenece; le pertenece a Dios. Tampoco el creyente persigue sus sueños; antes bien persigue la voluntad de Dios.

Pastor Rene X. Pereira

​Prueba irrefutable; caso gano

I Juan 1:1-4

Aunque a los que practican la profesión que ejerzo secularmente, tecnólogo medico, se les llama licenciados (esto por que ameritan de una licencia del estado para ejercer) no soy abogado. Lo poco que pueda saber de leyes, lo he aprendido por lo que escucho, sin embargo de algo estoy seguro; para ganar un caso tienes que tener pruebas irrefutables o que demuestren, mas allá de duda razonable, que lo que se quiere probar es veraz.  
Cuando leemos lo escrito por el apóstol Juan, en su primera carta a la iglesia, podemos pensar, que como un buen abogado que defiende una causa justa, presenta varios argumentos contundentes a favor de la verdad irrefutable de la deidad de nuestro Señor Jesucristo y su completa humanidad.  Los falsos maestros querían introducir sus enseñanzas a la iglesia naciente, y decían que “Cristo era  Dios pero que NO fue completamente humano”.  Nada más lejos de la verdad.  Juan en su escrito refuta tal mentira y se presenta como testigo presencial de la humanidad y la deidad de Cristo.  En otras palabras les dice a estos farsantes, yo si puedo argumentar sobre nuestro Señor por tres razones;

• Yo lo vi con mis propios ojos (tuve la maravillosa oportunidad de verle cara a cara, hablar con él, comer con él, caminar con él, y hasta vivir junto a él)

• Yo lo contemplé ( pude deleitarme viendo toda la bondad y bien que había en él; admire su proceder hacia sus semejantes, escuché detenidamente cada frase que salió de sus santos labios, pude gozarme con cada milagro que el realizó, y hasta vi, su dolorosa entrega por nosotros)

• Por último; experimenté, en carne propia, su calor humano, al tener el privilegio de estrechar sus manos y recostar mi cabeza sobre su pecho.

Ninguno de estos farsantes pudo contra tales argumentos.  El apóstol Juan, inspirado por el Espíritu Santo, ganó su caso y la iglesia siguió creciendo.  Todavía, en nuestros días, se levantan muchos falsos maestros queriendo engañar a la iglesia.  Sin embargo, hoy todavía contamos con los argumentos, dados por Dios en su Palabra, para defender nuestra fe.  Hagamos frente a aquellos que quieren desviarnos de la verdadera doctrina de fe, usemos LA PALABRA.

Pastor Wilfredo Borrero García

Sobre “Walking Dead”…

the-walking-dead-season-7-croppedQuizás lo que voy a decir ofenda a alguno… sepa el que se ofenda, que mi intención no es herir, es ayudar…

Ayer, si no me equivoco, comenzó la séptima temporada de una de las más famosas series de televisión de todos los tiempos, y me refiero a la serie “The Walking Dead”… una serie, que aunque es de ciencia ficción, es una serie sumamente violenta, que tiene un contenido sumamente gráfico, con una historia que anima e invita al rencor, al odio y a la venganza, entre otras cosas; y como era de esperarse, los guionistas, siguieron elevando esta serie, a niveles insospechables de morbo y violencia.

En su nuevo capítulo inicial, por lo que pude leer reseñado en un periódico, y luego pude corroborar por medio de videos cortos en la internet, la nueva temporada comenzó, con nada más y nada menos, que dos muertes a batazos. Como pude observar y como lo reseña un escrito, de en un periódico de internet, al momento de presentar las muertes, el director, buscando resaltar la maldad y el sadismo, de un nuevo villano en la serie, presentó esta horrible escena, haciendo que la “sangre y los pedazos de carnes” volarán hasta los rostros de otros personajes. Admito, mis amigos, que al ver esta escena, se retorcieron mis entrañas.

Y mis amigos, ante esta nueva escalada, en la dosis de violencia y desensibilización hacia la vida, a la que se está sometiendo a nuestra sociedad, no puedo quedarme cayado:

Mis hermanos y amigos, me causa mucha tristeza, e indignación, ver como miles de personas en nuestra sociedad, arrastrados por los planes ambiciosos de los productores de televisión y de los canales que los pautan y los patrocinan, se sumergen cada vez más en un pantano de basura mental y social, al ver este tipo de serie de televisión. Me resulta increíble, ver, como personas que amo y respeto, disfrutan y celebran, algo que es tan terriblemente destructivo y dañino para la mente del individuo y de la sociedad.

Cuando veo series televisivas como ésta, donde la violencia, el morbo y la maldad, son el entretenimiento de muchos, me pregunto, ¿a dónde vamos a parar?, Pienso en los miles de niños, que de seguro están viendo este tipo de serie, y me pregunto ¿cómo su mente se estará afectando al digerir todas estás gráficas?  

Mis amigos, vivimos en una sociedad sumamente violenta, donde la intolerancia, la falta de amor a la vida, y la falta de sensibilidad ante el dolor ajeno son la orden del día, y ante este panorama debemos preguntarnos ¿cómo fue que llegamos aquí?  ¿Acaso yo aboné a esto?

Mis amigos, creo que todos deberíamos repensar lo que hacemos, lo que vemos y lo que auspiciamos.  Hablo como padre, como hijo, como hermano, como ciudadano de un país, que en algún momento se conoció como “La Isla del Encanto” pero que hoy está bien lejos de serlo.  Debería ser nuestra meta, no seguir abonando a perpetuar una sociedad falta de amor y de respeto por el prójimo: Al auspiciar y fomentar series televisivas como ésta, hacemos lo contrario. Creo que para entretenernos existen muchas otras opciones.

Si, eres de los que los que disfrutan de este tipo de entretenimiento, solo te pido que saques un momento y reflexiones acerca de lo que te he dicho, analiza, creo que me puedes llegar a entender. Quizás para muchos estoy exagerando la nota, quizás para muchos estoy sacando fuera de proporción las cosas; pero saben, creo sinceramente que no lo hago…

A mis hermanos en la Fe les recuerdo: La Biblia dice en Gálatas 6:7-9 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

Pidamos al Señor que nos de sabiduría…

Pastor Wilfredo Borrero…

El día que temo

20161003_071152Salmos 56:3-4

“En el día que temo, yo en ti confío…”

Podríamos definir el temor como un sentimiento desagradable o perturbación, que trae una intensa angustia a nuestro ser y que es causado por la antipatía o rechazo, a un riesgo o amenaza, a nuestra vida o forma de vida. Todo ser humano experimenta este tipo de sentimiento. Tal vez alguno haya aprendido a controlar la forma en que expresa este sentimiento, sin embargo tenemos que decir que nadie está exento de experimentarlo. El autor del Salmo 56, el rey David, hombre que luchó y venció a leones, osos y gigantes, experimentó en carne propia el temor. Así lo expresa en el versículo que citamos al comenzar.

El temor es parte de nuestra naturaleza humana. Todos nosotros hemos experimentado o tal vez estamos experimentando alguna clase de temor; temor al fracaso, temor a la soledad, temor a la ausencia de recursos económicos, temor a la muerte, temor a lo que nos pueda hacer el hombre…

Entonces; ¿Qué hacer ante el temor? 

La respuesta es confiar.

Confiar ¿En quién? En Dios. David lo afirma claramente en el versículo 4 de este Salmo, léelo.

David, no escribió estas palabras en el vacío. Las escribió con certeza y seguridad porque el mismo había experimentado en su vida el cuidado de Dios. Estando al cuidado de sus ovejas tuvo que confiar en el cuidado de Dios al enfrentar osos y leones. Mas adelante vio como Dios le guió a derrotar a aquel gigante al que todos temían. Aprendió a confiar en Dios. El confiar en Dios es algo que se aprende en nuestro diario vivir, al practicarlo.

Si hoy temes, comienza a depositar tu confianza en Aquel que tiene cuidado de tí y podrás decir como David “En el día que temo, yo en ti confío”.

Pastor Wilfredo Borrero García

 

¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?

BibliaPor: Pastor René X. Pereira

Esta es la pregunta que se hacen aquellos cristianos que de corazón desean vivir y actuar de acuerdo al propósito de Dios. La pregunta es legítima, aunque realmente no es la mejor pregunta.

La pregunta debiera ser: ¿Cuál es la voluntad de Dios? Y una vez conozco cuál es su voluntad y propósito, entonces ajusto mi vida a esa voluntad. Y Dios ha querido que cada creyente conozca su voluntad. Para eso nos ha dejado las Escrituras que claramente nos revelan el carácter divino y su perfecta voluntad. El apóstol Pablo le escribe a Timoteo: “Porque toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16) ¿Oíste bien? Para que el creyente sea perfecto (completo) y preparado para toda buena obra.

El segundo medio de gracia que Dios nos ha dado a todos los creyentes es la dirección y guía de su Espíritu Santo. Su Espíritu nos da discernimiento y entendimiento para poder conocer y comprender su Palabra y tomar decisiones según su voluntad. Para esto el creyente necesita recurrir a la oración con la cual tenemos comunión con el Señor y recibimos dirección para muchas cosas particulares y específicas. La Palabra nos da los principios generales. La oración y la guía de su Espíritu nos da la dirección para cosas particulares. Por ejemplo, la Escritura nos dice: “no te unas en yugo desigual con un incrédulo”. Una joven cristiana no necesita orar si el joven que le propone matrimonio es un inconverso; hay que obedecer y ya. Porque ya la Palabra ha dado el principio; sin embargo, si el joven es un creyente, la oración es necesaria para saber si ese joven en particular es la persona que Dios tiene para ella.

De modo que si de verdad deseas conocer y vivir de acuerdo a la voluntad de Dios necesitas dos cosas esenciales: Primero, escudriñar y examinar profundamente las Escrituras. Y segundo, tener una vida de oración y comunión estrecha con el Señor. El Señor ha prometido que dará sabiduría a aquellos que de corazón le buscan y le piden. El apóstol Santiago nos dice, “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Stgo. 1:5)

No cometas el error de tomar decisiones en tu vida sin contar con la dirección de Dios. NO dependas de tu intuición y tu propio juicio. El corazón es engañoso y tu propio juicio puede fallar y a menudo falla. Por eso el proverbista nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión” (Prov. 3:5-7).

Espero esto sea de bendición para ti.

Cuando consagrar nuestra vida a Dios cuesta…

2016-02-03-11.56.19.png.pngÉxodos 32:25-29

Quizás una de las imágenes más fuertes, y que más nos choca al leer la Palabra de Dios, es la que encontramos en el libro de Éxodos cap.32 versículos del 25-29. En esta porción encontramos la narración del momento en el que Moisés, el líder que Dios había levantado para guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida, ordena a todos aquellos que habían resuelto o habían decidido serle fiel a Jehová Dios, que pasaran juicio y mataran a toda aquella persona, incluyendo a los de su familia, que estuviera practicando el pecado de la idolatría. Ésta narración es por demás dura y hasta pudiera parecer cruel e insensible. Les confieso que es una de esas partes de la Palabra de Dios que me causa incomodidad leer. Sin embargo, en honor a la verdad, también les tengo que confesar lo siguiente; las ocasiones en que he meditado en ella, ésta porción ha sido un instrumento útil en las manos de nuestro Dios para confrontar mi vida.  Y por eso me he animado a escribir sobre ella.

Hay verdades bíblicas, que desde el principio, nuestro Dios quiso dejar claras. Y una de esas verdades lo es la siguiente: “Consagrar nuestra vida a Dios siempre conllevará un costo”.  Ésta verdad la vemos claramente reflejada en ésta porción.

En esta porción se nos narra la forma dura en que hombres, que decidieron poner primero a Jehová en sus vidas, tuvieron que mostrar que para ellos Dios era primero.  Estos hombres demostraron su sujeción y sumisión a Dios por medio de una  obediencia incondicional a sus estatutos y mandato.

Aquellos hombres de la tribu de Leví consagraron sus vidas a Dios, en otras palabras mostraron su rendición total, su lealtad incondicional, la dedicación total de sus vidas a Dios, por medio de un acto de obediencia que sobrepasa nuestro umbral de raciocinio e intelecto. Aquellos hombres fueron por encima de lazos emocionales y afectivos, que les unían a familiares y amigos, para cumplir así con la voluntad de Dios y preservar el honor y gloria que Dios merece. Aquella tarea no debió haber sido fácil.  Para entenderlo solo debemos imaginarnos estar en la posición de aquellos hombres y nos daremos cuenta de lo terrible que debió haber sido.  Sin embargo, a pesar de lo duro que pudo haber sido, tenemos que decir, que aquellos hombres cumplieron a cabalidad con su cometido. Mostrando así su consagración a Dios.

Al meditar en esta porción hay una pregunta que debería llegar inmediatamente ante nuestra consideración, y la pregunta es la siguiente; ¿el Dios que requería a su pueblo tal consagración al servirle, seguirá pidiendo lo mismo a su pueblo hoy?

La respuesta, mis amigos, por dura que parezca, es .

Amados, aun cuando nos parezca ilógico pensar así, la respuesta sigue siendo la misma; el Dios que ayer pidió tal consagración a su pueblo, es el mismo Dios hoy, y pide el mismo compromiso de consagración a su pueblo.

Que difícil se le puede hacer al cristiano de hoy día, entender esta verdad.  Para la iglesia de hoy, en especial para la de occidente, esta forma de seguir a Cristo ha venido a ser ajena o muy lejana. Dar el lugar que solo a Dios le corresponde y consagrar nuestra vida a Él, aunque ello nos cueste, son temas muy poco comunes en los pulpitos de hoy.

Amados consagrar nuestra vida a Dios sigue costando lo mismo.

Nuestro Señor Jesús dijo: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún su propia vida, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:26

Amados hoy día el pueblo de Dios no busca consagrar su vida pretendiendo alcanzar el favor y la aceptación de Dios. Ya el favor de Dios, el ser aceptados por Dios, ha llegado al creyente por medio de Cristo. La salvación no nos cuesta nada. Por gracia hemos sido salvos. Sin embargo tenemos que entender que dedicar nuestra vida a Dios, consagrar nuestra vida a Él, nos puede costar todo. Nuestro Señor mismo, como leímos, lo dijo.

Quizás hoy, bajo el nuevo pacto de Gracia, el pueblo de Dios no está llamado a ejecutar el juicio de Dios. Ningún creyente está llamado a matar o quitar la vida a nadie, sin embargo el principio que propulsó aquel acto en el Antiguo Pacto, sigue estando vigente hoy y se debe honrar;  “Nuestro Dios es el que debe ocupar el primer lugar de nuestras vidas y nada, ni nadie, debe tomar ese lugar porque poner a alguien en el lugar que solo corresponde a Dios se llama idolatría, y eso Dios lo condena.

Amados, en muchas ocasiones, poner a Dios en primer lugar, en otras palabras consagrar nuestra vida a Él conllevará tener que ir por encima de lazos amorosos y afectivos. Como lo hicieron aquellos hombres de la tribu de Leví. Es por esa razón que nuestro Señor nos habló de aborrecer a padre, madre, hermanos, hermanas y hasta nuestra propia vida.

Sabemos que nuestro Dios,  es un Dios justo que no se deleita de las injusticias.  Cuando estudiamos la Palabra de Dios, nos damos cuenta que nuestro Dios, siempre ha pedido a sus hijos que obren de manera piadosa y justa para con los suyos. Tenemos como ejemplo el primer mandamiento con promesa, “honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen sobre la tierra”. Entonces conociendo esto debemos entender lo que nuestro Señor nos pide: Él no nos pide que seamos malos hijos y abandonemos nuestras responsabilidades; Él no nos pide que ignoremos las necesidades de nuestras esposas e hijos, usando como pretexto nuestro servicio a Él. Por el contrario lo que Él desea es que siendo hombres y mujeres consagrados a Él seamos buenos ejemplos en todo poniendo el hacer Su voluntad como prioridad en nuestras vidas.

Nuestro Señor no desea que NO amemos a nuestros seres queridos. Lo que Él desea, es que nuestro amor por Él sea mayor que el amor que podamos sentir por cualquier ser humano. Y mis amados, cuando hacemos así, cuando le amamos a Él más que a cualquier persona, como consecuencia vamos a amar verdaderamente a los que nos rodean. 

Hace unos meses atrás escuche la siguiente noticia: En la ciudad Alepo en Siria, un pastor tuvo que soportar ver la tortura y crucifixión de su hijo luego de haber caído en manos del grupo extremista islámico conocido como ISIS o Estado Islámico.  La noticia decía que los extremistas le pidieron reiteradamente a  aquel pastor que negara a Cristo y así evitaría el dolor a su hijo y a otros creyentes que estaban bajo su cuidado. Y hasta él mismo se salvaría. Aquel varón no accedió ante aquella petición.  En otras palabras decidió ser fiel a Dios y pasó por encima de sus lazos amorosos y afectivos. Como consecuencia de ello tuvo que pasar por el durísimo momento de ver a su hijo sufrir, ver a sus ovejitas sufrir, para luego terminar también crucificado al lado de su hijo.

Amados consagrar nuestra vida a Dios cuesta…

Amigo y hermano que lees esto, la consagración de nuestra vida a Dios comienza con pequeños actos de fe.  Son los pequeños pasos de fe que damos a diario los que van preparando nuestro corazón para poder cumplir con las grandes demandas de Dios a nuestras vidas.

Sabemos que Dios mismo es el que pone el querer como el hacer por su buena voluntad en nuestros corazones, pero el actuar, mis hermanos, nos corresponde a nosotros.  Es en el diario que mostramos nuestra lealtad a Dios. Cuando por ejemplo tenemos que decidir entre agradar a Dios antes que agradar a nuestros padres que desean que no sirvamos a Dios porque esa no fue la religión que nos enseñaron, nos consagramos a Dios; cuando en el trabajo  nos piden que hagamos algo que va en contra de los principios de Dios y no lo hacemos, aun cuando esto implica quedarnos sin empleo y no tener una fuente económica con la cual sostener a nuestra familia, nos consagramos a Dios; cuando no admitimos que nuestros hijos practiquen, en nuestros hogares, conductas que ofenden a Dios, aun cuando esto implique que ellos se molesten y nos abandonen, consagramos nuestras vidas a Dios. Es en pequeños actos como estos donde mostramos que para nosotros Dios es primero.  Amados consagrar nuestra vida a Dios implicará en ocasiones, como ya dijimos, ir por encima de nuestros lazos afectivos y emocionales. 

Tú y yo estamos llamados a consagrar nuestra vida a Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable; a Aquel que nos amó sin merecerlo. Nuestra vida debe ser una de consagración total a Él; por agradecimiento, por amor.  Sabiendo esto, entonces la pregunta que deberíamos hacernos es; ¿Habrá algo o alguien que me esté impidiendo consagrarme totalmente a mi Dios?    

Pastor Wilfredo Borrero García

Retiro para hombres…

Hermano, separa esta fecha. Tienes que participar de este taller. Será  de mucha bendición para nuestras vidas. Te esperamos.

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Sal (NaCl) – Sazona y Preserva

SalMateo 5:13

Todo aquel que ha pasado un buen tiempo cerca de un cristiano, o ha escuchado la exposición de la Palabra de Dios en repetidas ocasiones a lo largo de su vida, de seguro, ha escuchado hablar sobre la sal. Esto se debe a que nuestro Señor Jesús, haciendo uso de una hermosa metáfora, comparó a los cristianos con ese útil, preciado y peculiar compuesto.

Nuestro Señor, de manera magistral, haciendo uso de esta metáfora, logró describir lo que es o debería ser la vida del cristiano en medio del mundo que le rodea.  El hijo de Dios o cristiano, toda aquella persona que haya nacido de nuevo, debe o debería ser, como la sal, un elemento que imparte sabor y preserva.  El cristiano está llamado a impartir sabor, a la desazón que existe en el mundo a causa de la maldad. También todo aquel que ha nacido de nuevo debe ser, al igual que la sal, un elemento que ayuda a detener el proceso de putrefacción o deterioro del mundo que se da por causa del pecado.

Ésta, es una verdad conocida por toda aquella persona que conoce a Cristo, y es o debería ser, motivo de buscar cada día parecernos más a Él para así lograr cumplir con ella. Sin embargo, la realidad es, que hoy son muy pocos los que están procurando cumplir con esta hermosa verdad en sus vidas. Y nos preguntamos ¿por qué?

Tal vez hay muchas respuestas a esa pregunta, sin embargo, hoy no quisiéramos entrar en esas consideraciones.  Lo que hoy nos interesa, es aportar en la comprensión de nuestro rol como sal en la tierra. Pienso que quizás entendiendo nuestro rol, podamos permitir que Dios nos use para que Su nombre sea glorificado en  y a través de nosotros.

Muchos saben que el cristiano, al igual que la sal, debe dar sabor y ayudar a preservar a este mundo que nos rodea, pero ¿cómo podemos hacer esto?, esa es una buena pregunta, y creo que tengo una respuesta sencilla que nos puede ayudar a contestarla.

Mis hermanos, creo que considerar lo siguiente, nos ayudará a cumplir con nuestro rol como sal en este mundo; el entender, el tener un poco más de conocimiento sobre cómo funcionan las  propiedades de la sal nos puede ser de gran ayuda.

1. La sal da sabor – esta propiedad de la sal, proviene de una singular molécula llamada NaCl. Ésta molécula es la que forma los cristales de sal. Ésta molécula, compuesta por los elementos Na (sodio) y Cloruro (Cl), tiene la peculiaridad de poder pegarse a unos receptores específicos en la lengua que detectan su presencia.  Cuando esto ocurre, estos receptores, envían una señal al cerebro, la cual es interpretada como sabor.  En otras palabras, los componentes de la sal, su naturaleza, al entrar en contacto con la lengua, es lo que hace que nuestro cuerpo perciba el sabor de la sal.

Así de sencillo, es la forma en que funciona esta propiedad de la sal. Y mis hermanos, de la misma manera, es que se supone que el cristiano debe dar sabor a este mundo.

Todo hijo de Dios debe tener claro, que Dios en su gracia y misericordia, puso una nueva naturaleza en nosotros; Cristo es la nueva naturaleza en nosotros, y cuando esa nueva naturaleza que está en nosotros, se pone en contacto con el mundo que nos rodea, ella dará sabor al mundo. Cuando permitimos que sea Cristo el que reine en nuestros corazones, que sea Él, el que dicte y dirija nuestros pasos, es entonces cuando sazonaremos este mundo que está lleno de sinsabores a causa del pecado y la maldad.  El apóstol Pablo decía “con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo más Cristo vive en mí,”, entender esto, es lo que marca la diferencia entre un cristiano insípido y uno que da sabor al mundo.

Amados, si queremos cumplir con nuestro rol como sal, y dar sabor al mundo que nos rodea, debemos procurar que los demás sean receptores de esa nuestra nueva naturaleza, que es Cristo en nosotros.

2.  La sal preserva – esta propiedad de la sal también proviene de la molécula que la compone; o sea de su naturaleza, de lo que está formada. Muchos saben que la sal preserva pero pocos saben cómo es ese proceso. Y es entendiendo éste proceso que también pudiéramos entender cómo podemos ser agentes que ayudan en la preservación de un mundo que está pudriéndose, por causa del pecado. 

La molécula que compone la sal (NaCl) tiene una peculiaridad que es bien importante en el proceso de preservación de alimentos y esa peculiaridad es la siguiente; esa molécula se enlaza fácilmente a las moléculas de agua. En otras palabras la sal tiene la capacidad de “absorber” el agua, por decirlo de una manera simple. En otras palabras, la sal tiene la capacidad de ser un deshidratante. Donde hay humedad, si echamos sal, la humedad desaparece, y eso ocurre porque la sal “absorbe” la humedad.  Y es ésta propiedad, la que ayuda en la preservación de los alimentos, en especial de las carnes. Pero ¿cómo se da ese proceso de preservación?  Les explico:

El proceso de putrefacción en los alimentos depende directamente de la humedad presente en los alimentos. Esto se debe, a que en los ambientes húmedos, es donde las bacterias, que descomponen los alimentos, pueden desarrollarse con facilidad. Mientras más húmedo está el alimento más rápido se descompondrá, porque éste es el ambiente idóneo para el desarrollo exponencial de las bacterias que se alimentarán descomponiendo el alimento.

Cuando se coloca la sal en los alimentos, lo que se hace es propiciar un ambiente no apto para el desarrollo de las bacterias y por ende el proceso de descomposición se desacelera o se detiene. De esa manera es que la sal preserva los alimentos.

De una manera similar ocurre con el cristiano. Nosotros vivimos en un mundo que está en pleno proceso de putrefacción, el pecado ha corrompido y sigue destruyendo todo lo que nos rodea; y el ambiente sin Cristo, que impera en el mundo, es el ambiente ideal para que el pecado siga su proceso de pudrición. Ahora bien, Dios en su soberanía, nos ha colocado en este mundo caído para que por medio de nuestra nueva naturaleza, Cristo, detengamos el avance del pecado, en lo que Él cumple con sus soberanos propósitos en la tierra, y se añaden a la iglesia los que han de ser salvos. Son los que han nacido de nuevo los que tenemos que propiciar el ambiente necesario para que el pecado no se multiplique de manera exponencial.

El hijo de Dios, por medio de nuestra nueva naturaleza espiritual, la cual está impregnada y se nutre de los principios y verdades de Dios, debe ser un agente que promueva un ambiente, que no permita el avance acelerado de la putrefacción que viene por causa del pecado.  El cristiano, donde quiera que esté, debe buscar poner en alto los principios y las verdades reveladas en la Palabra de Dios, porque éstas, son las que detienen o desaceleran el avance del pecado en este mundo.  Entender ésto, debería llevar a cualquier hijo de Dios a reflexionar y preguntarse, si está marcando la diferencia en el mundo que nos rodea.

Todo el que ha estudiado la Palabra de Dios sabe, que Dios ha prometido un cielo nuevo y la tierra nueva, allí será el lugar donde podremos vivir libres de pecado y moraremos junto a Él.  Esa es nuestra esperanza.  Sin embargo, mientras tanto,  Dios nos ha dado una tarea que debemos buscar cumplir a cabalidad, y esa tarea es; ser sal en el mundo que nos rodea.

La pregunta que debemos hacernos hoy es; ¿Estoy cumpliendo con mi función de sazonar y preservar?

Pastor Wilfredo Borrero García

Los héroes de la fe de este tiempo

Kim Davis“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno…” (Hebreos 11:36-38)

ha comenzado ya. No hay manera de ignorar la realidad. Ha comenzado a desatarse la persecución en los Estados Unidos en contra de todos aquellos que no estén dispuestos a claudicar a sus principios de fe y se nieguen a aceptar la nueva tiranía sexual que ha arropado a la una vez fue una nación que respetaba la Biblia y los principios de Dios.

Pero hay héroes de la fe en este tiempo, como los ha habido en otras épocas de la historia que han estado dispuestos a mantenerse firmes y sin ceder a sus principios. Ella se llama Kim Davis; una mujer cristiana que por sus princiios de fe se ha negado a inscribir matrimonios del mismo sexo en el estado de Kentucky. Acudió en auxilio de la Corte Suprema de los EU y la corte determinó que los derechos de los homosexuales están por encima de los derechos y las libertades religiosas. Esta última decisión de la Corte Suprema es muy importante ya que establece una jerarquía donde la libertad de conciencia cristiana pasa a un segundo plano. El candidato presidencial republicano Mike Hukabee, ex gobernador de Arkansas, dijo: “La detención de Kim Davis elimina todas las dudas acerca de la criminalización del cristianismo en este país. Debemos defenderlo”.

Esta valiente mujer, digna de admirar y emular, tomó entonces la decisión de no acatar la decisión de la Corte Suprema. Sabiendo lo que le iba a costar, Kim se mantuvo firme en su decisión. En el día de ayer fue arrestada y está en la cárcel. Esta es la primera víctima de persecución religiosa en los Estados Unidos. Con esto el gobierno diabólico de Barak Obama pretende enviar un claro mensaje a los cristianos de la nación: ¿O se someten a la tiranía homosexual norteamericana, o pagarán las consecuencias”.

Oremos por Kim Davis. Al ella recibir su sentencia, la aceptó gozosa y agradeció al juez por su decisión. Estas fueron sus palabras: “No puedo apartarme de lo que creo. Tengo que amar al Señor con todo mi corazón, mente, cuerpo y alma, con todas mis fuerzas. Con cada aliento que tomamos y cada latido de nuestro corazón”, dijo Davis. Al igual que Daniel cuando desobedeció el edicto del rey y le condenaron a ser echado al foso de los leones, y al igual que los tres jóvenes judíos a ser lanzados al horno de fuego por negarse a adorar la estatua de oro, Kim Davis se ha unido a esa lista de los héroes de la fe que por sus princiopios y convicciones soportaron prisiones, cárceles y todo tipo de vituperios. Este mundo no es digno de personas como Kim Davis.

Pero ahora me dirijo a ti, que lees estos comentarios: ¿Estás tú preparado(a) para ser fiel a Dios y a sus principios cuando te toque tu turno? Nuestra fe va a ser probada muy pronto, como lo fue la de Kim Davis. Ella pasó la prueba. Pero me temo que muchos cristianos que conozco no lo estarán. Algunos buscarán excusas para ceder. Porque muchos cristianos en este tiempo viven un cristianismo cómodo y de conveniencia. Si en las cosas más sencillas muchos no están dispuestos a poner a Dios en primer lugar de sus vidas, ¿qué será cuando esté en juego nuestra libertad personal?

Mis hermanos y amigos, esto ya ha comenzado. La persecución está en camino. Te exhorto a que examines tu corazón, evalúes tus prioridades y recuerda las palabras de Jesús: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. (Mateo 10:37)

Pastor Rene X. Pereira

Libro “Escatología Final de los Tiempos”

final tiemposAutor: José Grau. Estaremos utilizando este libro como referencia para los estudios de Escatología los miércoles.

Puede bajarlo aquí: Escatologia-Final-de-Los-Tiempos-Jose-Grau