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Los políticos y la iglesia: ¿quién usa a quién?

Foto RenePastor René Pereira Jr.

Para comenzar mi escrito deseo dejar claro lo siguiente: hay personas que están en el campo de la política que son genuinos creyentes que el Señor ha colocado en esa posición y que tienen muy claro que lo primero es Dios y sus principios que todo lo demás. Sé que hay también políticos que tienen un genuino temor de Dios, aunque no sean creyentes practicantes y sienten un genuino respeto por la iglesia y los valores cristianos. Los hay… lamentablemente son muy escasos.

Llevo en estas luchas como líder cristiano varias décadas. Lo que voy a compartir es mi experiencia en estas batallas y mi opinión personal. Cada cuatro años vemos lo mismo. De repente empiezan a acercarse candidatos y políticos a buscar el apoyo y respaldo de ministros y líderes cristianos. Sin embargo, muchos de ellos, mientras estuvieron ejerciendo su posición en la legislatura o en el ejecutivo, no les interesó para nada ni hicieron lo necesario por defender y respaldar a la iglesia. Aun más, algunos de ellos hicieron todo lo contrario y apoyaron medidas y leyes contrarias a la iglesia. Pudiera dar algunos ejemplos: El actual presidente del Senado de PR, Tomás Rivera Schatz, por ejemplo, arrancó del Código Civil las protecciones que la iglesia había logrado que se aprobaran en la Cámara de Representantes. Apoyó y avaló un Código Civil que adelanta la agenda gay y ahora de momento aparece en programas cristianos como el gran paladín de la defensa de los valores cristianos.

Miguel Romero, el senador que votó en contra del proyecto 950 para regular la práctica del aborto, del 1018 de libertad religiosa y que fue ficha de tranque para que el Senado fuese por encima del veto del gobernador Rosselló, que ha apoyado abiertamente la agenda LGBTT, ahora se reúne con pastores y les promete villas y castillas. Lo mismo están haciendo Bathia, Carmen Yulín, y muchos otros más. Lo triste de todo esto es que hay líderes cristianos que se prestan para ser instrumentos de estos políticos inescrupulosos. Y uno se pregunta ¿por qué lo hacen? He visto varias razones: algunos por simple ignorancia. Otros porque les han prometido tener acceso político e influencia a cambio de esos respaldos. Y otros tristemente porque sus compromisos y lealtades politicas pesan más que su lealtad al Señor. Hay otras razones; algunos lo justifican diciendo que hay que llenar esos espacios para que no los ocupen los enemigos de la iglesia.

Ese perro ya nos ha mordido antes y no aprendemos. La iglesia no necesita hacer alianzas con el mundo para adelantar sus causas. Las veces que en la historia los cristianos han hecho esto, hemos salido perdiendo. Recuerdo cuando muchos celebraron el que el entonces candidato Ricardo Rosselló firmara aquel famoso documento ante un grupo de pastores comprometiéndose a respaldar a la iglesia en ciertos puntos específicos. Escuché a algunos líderes decir: “el muchacho es joven, moldealble y podemos irlo guiando hacia lo que queremos”. Resultó que el “muchacho” terminó siendo más astuto de lo que se pensaba y era él quien estaba manipulando a los líderes cristianos. Saliendo de aquella reunión de pastores, fue y se reunió con activistas LGBTT y también les hizo sus promesas.

No me malinterpreten. Estoy bien claro en que la iglesia, o sea los creyentes, estamos llamados a ser luz y sal en todas las esferas de la sociedad; eso incluye el campo de la política y la gobernanza. Estoy bien claro en que separación de iglesia y estado no significa que el creyente en Dios está imposibilitado de participar de la política de su país y de los sistemas democráticos. En la Biblia Dios colocó siervos suyos en posiciones gubernamentales y los utilizó grandemente para traer bien a esos pueblos. El problema no es ese; el problema es cuando precisamente olvidamos que lo primero es el reino de Dios y su justicia. El problema es cuando llega el momento de tomar decisiones cruciales y pesa más el beneficio personal, las aspiraciones políticas, la influencia y conveniencia que esos principios que decimos defender.

Ser un creyente fiel a Dios en el campo de la política implica estar dispuestos a pagar un alto precio. En el caso del gobernador Daniel en Babilonia, significó irse en contra del edicto de su jefe político, no acatar el edicto real, y ser lanzado al foso de los leones. En el caso se tres jóvenes que eran parte del gobierno persa: Sadrac, Mesac y Abed-Nego, significó no arrodillarse delante de la estatua del rey y ser arrojados a un horno ardiente. El problema es que algunos llamados creyentes que están en este campo, no están dispuestos a pagar el precio de ser fieles a Dios antes que a sus partidos y líderes políticos. Lamentablemente el poder embriaga a algunas personas y se vuelven más leales a su partido y a sus colectividades que al Señor.

Algunos como Esaú, venden su primogenitura por un plato de lentejas. Satanás es muy astuto y sabe cómo comprar la conciencia y lealtad de las personas. Aun a Jesucristo le dijo: “Todo esto te doy, si postrado me adorares”. Por eso oro mucho por algunos hermanos y hermnas en la fe que aspiran a entrar a este campo en estas elecciones. De salir electos les espera una fuerte batalla; una batalla que comenzará en sus conciencias. Entrarán a un mundo donde la honestidad, la integridad y la veracidad están en peligro de extinción. Muchos llegarán allí con un compromiso genuino de ser la diferencia; no todos lo lograrán.

Me entristece ver a pastores y líderes cristianos dejándose utilizar por políticos. Algunos endosándo públicamente a candidatos que han sido enemigos de la iglesia y han luchado en contra de nuestras causas de defensa de la vida humana y la libertad religiosa. Ahora de repente esos candidatos se presentan como los grandes aliados de la iglesia y parece que sufrimos de amnesia colectiva.

Mis amados hermanos, por esto es que muchos le faltan el respeto a la iglesia y hablan despectivamente de los cristianos. La iglesia no es una ramera que se vende al mejor postor. Han llegado a mí confidencias de expresiones privadas que han hecho políticos de cómo se echan al bolsillo a pastores y líderes religiosos con simplemente ofrecerles algunos beneficios.

Me viene a la mente la escena bíblica donde Abraham rehusó aceptar los favores económicos del rey de Sodoma que le quería dar por haberlo libertado cuando rescató a su sobrino Lot. Y dijo estas palabras: “He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram.” Gén. 14:22

La iglesia no necesita del rey de Sodoma para tener poder, influencia y alcanzar sus metas y propósitos. Tiene algo muchísimo mejor y más efectivo: el poder de Dios. De nuevo, con esto no estoy diciendo que asumamos la posición de no ser influencia en los asuntos públicos y civiles. No soy de los que defiendo el enajenarnos de los asuntos gubernamentales. Ya hemos visto cómo Dios puso personas de fe en gobiernos paganos y los utilizó grandemente como a Nehemías, Ester, José y otros.

La iglesia tampoco necesita de los recursos del gobierno para hacer su trabajo. Nuestro Dios es dueño del oro y de la plata. Sé de líderes cristianos que no se atreven hablar públicamente de ciertas cosas y defender las luchas de la iglesia porque reciben asignaciones de fondos legislativos para sus programas de ayuda social. También sé de otros que no defienden las luchas de la iglesia porque tienen a su hijo o nieto en un puestecito en el gobierno, o trabajan para una oficina legislativa o del ejecutivo. Mis amados hermanos es triste todo esto. Tenemos que despertar. Es doloroso ver que los hijos de las tinieblas son más fieles a sus principios y sus creencias que muchos hijos de la luz.

Termino diciendo esto: el problema no está en los políticos mundanos, ni en los gobernantes corruptos e inescrupulosos. El problema está en la iglesia. Y hablo en términos generales porque sé que hay muy honrosas excepciones. Dios me los bendig rica y abundantemente.

La Declaración de Nashville

La Declaración de Nashville
“Reconozcan que el Señor es Dios;
él nos hizo, y somos suyos.”
Salmo 100:3

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Los cristianos evangélicos de comienzos del siglo XXI están viviendo en un período de transición histórica. A medida que la cultura de Occidente se ha vuelto cada vez más pos cristiana, ha emprendido una formidable revisión de lo que significa ser un ser humano. En general, el espíritu de nuestra época ya no discierne ni se deleita en la belleza del diseño de Dios para la vida humana. Muchos niegan que Dios haya creado a los seres humanos para su gloria, y que sus buenos propósitos para nosotros incluyan nuestro diseño personal y físico como hombre y mujer. Es común pensar que la identidad humana como hombre y mujer no forma parte del bello plan de Dios, sino que, más bien, es una expresión de las preferencias autónomas de un individuo. De este modo, el camino al gozo pleno y duradero a través del buen diseño de Dios para sus criaturas es reemplazado por el camino de miopes alternativas que, tarde o temprano, arruinan la vida humana y deshonran a Dios. Este espíritu secular de nuestra época presenta un gran desafío a la iglesia cristiana. ¿Perderá la iglesia del Señor Jesucristo su convicción bíblica, claridad y valentía, y se fundirá con el espíritu de la época? ¿O se aferrará a la Palabra de vida, cobrará valor en Jesús y proclamará sin avergonzarse su camino como el camino de vida? ¿Conservará su claro testimonio contracultura ante un mundo que parece empeñado en irse a la ruina?

Estamos persuadidos de que la fidelidad en nuestra generación significa declarar una vez más la verdadera historia del mundo y nuestro lugar en él, en particular en cuanto a hombres y mujeres. La Escritura cristiana enseña que no hay más que un solo Dios que es el único Creador y Señor de todo. Cada persona le debe gozosa gratitud, sincera alabanza y completa lealtad solo a él. Este no solo es el camino a glorificar a Dios, sino a conocernos a nosotros mismos. Olvidar a nuestro Creador es olvidar quiénes somos, porque él nos hizo para sí mismo. Y no podemos conocernos verdaderamente a nosotros mismos sin conoce verdaderamente a aquel quien nos creó. No nos hicimos a nosotros mismos; no somos nuestros. Nuestra verdadera identidad, como personas masculinas y femeninas, ha sido dada por Dios. No solo es insensato, sino también inútil el tratar de convertirnos en aquello para lo cual Dios no nos creó.

Creemos que el diseño de Dios para su creación y su medio de salvación sirven para darle a él la mayor gloria y darnos a nosotros el mayor bien. El buen plan de Dios nos concede la mayor libertad. Jesús dijo que él vino para que pudiéramos tener vida y tenerla en abundancia. Él está a nuestro favor y no en nuestra contra. Por lo tanto, con la esperanza de servir a la iglesia de Cristo y testificar públicamente de los buenos propósitos de Dios para la sexualidad humana revelada en la Escritura cristiana, presentamos las siguientes afirmaciones y negaciones.

ARTÍCULO 1
AFIRMAMOS que Dios ha diseñado el matrimonio para que sea una
unión de pacto, sexual, procreativa y de por vida entre un hombre y
una mujer, como esposo y esposa, y tiene el propósito de simbolizar
el amor de pacto entre Cristo y su novia, la iglesia.

NEGAMOS que Dios haya diseñado el matrimonio para que fuera
una relación homosexual, polígama o poliamorosa. También
negamos que el matrimonio sea un mero contrato humano, sino un
pacto hecho delante de Dios.

ARTÍCULO 2
AFIRMAMOS que la voluntad revelada de Dios para todas las
personas es la castidad fuera del matrimonio y la fidelidad dentro del
matrimonio.

NEGAMOS que algún afecto, deseo o compromiso puedan justificar
la relación sexual antes o fuera del matrimonio; tampoco justifican
ninguna forma de inmoralidad sexual.

ARTÍCULO 3
AFIRMAMOS que Dios creó a Adán y Eva, los primeros seres
humanos, a su propia imagen, iguales delante de Dios como personas,
y distintos como hombre y mujer.

NEGAMOS que las diferencias divinamente ordenadas entre el
hombre y la mujer impliquen para ellos desigualdad en dignidad o
valor.

ARTÍCULO 4
AFIRMAMOS que las diferencias divinamente ordenadas entre
hombre y mujer reflejan el diseño original de la creación de Dios y
su finalidad es el bien humano y el florecimiento humano.

NEGAMOS que tales diferencias sean el resultado de la Caída o sean
una tragedia que deba ser superada.

ARTÍCULO 5
AFIRMAMOS que las diferencias entre las estructuras reproductivas
masculina y femenina son esenciales en el diseño de Dios para el
autoconcepto como hombre o mujer.

NEGAMOS que las anomalías físicas o las condiciones psicológicas
anulen el vínculo que Dios ha establecido entre el sexo biológico y el
autoconcepto como hombre o mujer.

ARTÍCULO 6
AFIRMAMOS que aquellos que nacen con un desorden físico de
desarrollo sexual están creados a imagen de Dios y poseen dignidad
y valor tal como todos los demás que llevan dicha imagen. Ellos son
reconocidos por nuestro Señor Jesús en sus palabras acerca de los
«eunucos que nacieron así desde el vientre de la madre». Con todos
los demás, ellos son bienvenidos como fieles seguidores de Jesús y
deberían aceptar su sexo biológico en la medida que este se pueda
conocer.

NEGAMOS que las ambigüedades relacionadas con el sexo
biológico de una persona la incapaciten para vivir una vida fructífera
en alegre obediencia a Cristo.

ARTÍCULO 7
AFIRMAMOS que el autoconcepto como hombre o mujer se debería
definir según los santos propósitos de Dios en la creación y redención
tal como se revelan en la Escritura.

NEGAMOS que la adopción de un autoconcepto homosexual o
transgénero sea compatible con los santos propósitos de Dios en la
creación y la redención.

ARTÍCULO 8
AFIRMAMOS que las personas que experimentan atracción sexual
por el mismo sexo pueden vivir una vida rica y fructífera que agrade
a Dios mediante la fe en Jesucristo, en tanto que, como todos los
cristianos, lleven una vida de pureza.

NEGAMOS que la atracción sexual por el mismo sexo sea parte de
la bondad natural de la creación original de Dios, o que excluya a una
persona de la esperanza del evangelio.

ARTÍCULO 9
AFIRMAMOS que el pecado distorsiona los deseos sexuales,
desviándolos del pacto matrimonial y dirigiéndolos a la inmoralidad
sexual, una distorsión que incluye inmoralidad tanto heterosexual
como homosexual.

NEGAMOS que un patrón permanente de deseo de inmoralidad
sexual justifique la conducta sexual inmoral.

ARTÍCULO 10
AFIRMAMOS que es pecaminoso aprobar la inmoralidad
homosexual o el transgenerismo y que tal aprobación constituye un
alejamiento esencial de la fidelidad y el testimonio cristianos.

NEGAMOS que la aprobación de la inmoralidad homosexual o el
transgenerismo sea un asunto de indiferencia moral respecto al cual
los cristianos por lo demás fieles deberían aceptar sus diferencias.

ARTÍCULO 11
AFIRMAMOS nuestro deber de hablar la verdad en amor en todo
tiempo, incluyendo cuando nos hablamos unos a otros o nos
referimos a otros como hombre o mujer.

NEGAMOS cualquier obligación de hablar de tal manera que
deshonre el diseño de Dios para quienes poseen su imagen como
hombres o mujeres.

ARTÍCULO 12
AFIRMAMOS que la gracia de Dios en Cristo concede perdón
misericordioso así como poder transformador, y que este perdón y
poder le permiten a un seguidor de Jesús dar muerte a sus deseos
pecaminosos y andar de una manera digna del Señor.

NEGAMOS que la gracia de Dios en Cristo sea insuficiente para
perdonar todos los pecados sexuales y para dar poder para la santidad
a cada creyente que se sienta atraído hacia el pecado sexual.

ARTÍCULO 13
AFIRMAMOS que la gracia de Dios en Cristo permite a los
pecadores abandonar el autoconcepto transgénero y, por paciencia
divina, aceptar el vínculo ordenado por Dios entre el sexo biológico
de la persona y su autoconcepto como hombre o mujer.

NEGAMOS que la gracia de Dios en Cristo autorice autoconceptos
que no concuerden con la voluntad revelada de Dios.

ARTÍCULO 14
AFIRMAMOS que Cristo Jesús ha venido al mundo a salvar a los
pecadores y que, por medio de la muerte y resurrección de Cristo, el
perdón de pecados y la vida eterna están a disposición de toda
persona que se arrepienta del pecado y confíe solo en Cristo como
Salvador, Señor y supremo tesoro.

NEGAMOS que el brazo del Señor sea demasiado corto para salvar
o que algún pecador esté fuera de su alcance.

Los héroes de la fe de este tiempo

Kim Davis“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno…” (Hebreos 11:36-38)

ha comenzado ya. No hay manera de ignorar la realidad. Ha comenzado a desatarse la persecución en los Estados Unidos en contra de todos aquellos que no estén dispuestos a claudicar a sus principios de fe y se nieguen a aceptar la nueva tiranía sexual que ha arropado a la una vez fue una nación que respetaba la Biblia y los principios de Dios.

Pero hay héroes de la fe en este tiempo, como los ha habido en otras épocas de la historia que han estado dispuestos a mantenerse firmes y sin ceder a sus principios. Ella se llama Kim Davis; una mujer cristiana que por sus princiios de fe se ha negado a inscribir matrimonios del mismo sexo en el estado de Kentucky. Acudió en auxilio de la Corte Suprema de los EU y la corte determinó que los derechos de los homosexuales están por encima de los derechos y las libertades religiosas. Esta última decisión de la Corte Suprema es muy importante ya que establece una jerarquía donde la libertad de conciencia cristiana pasa a un segundo plano. El candidato presidencial republicano Mike Hukabee, ex gobernador de Arkansas, dijo: “La detención de Kim Davis elimina todas las dudas acerca de la criminalización del cristianismo en este país. Debemos defenderlo”.

Esta valiente mujer, digna de admirar y emular, tomó entonces la decisión de no acatar la decisión de la Corte Suprema. Sabiendo lo que le iba a costar, Kim se mantuvo firme en su decisión. En el día de ayer fue arrestada y está en la cárcel. Esta es la primera víctima de persecución religiosa en los Estados Unidos. Con esto el gobierno diabólico de Barak Obama pretende enviar un claro mensaje a los cristianos de la nación: ¿O se someten a la tiranía homosexual norteamericana, o pagarán las consecuencias”.

Oremos por Kim Davis. Al ella recibir su sentencia, la aceptó gozosa y agradeció al juez por su decisión. Estas fueron sus palabras: “No puedo apartarme de lo que creo. Tengo que amar al Señor con todo mi corazón, mente, cuerpo y alma, con todas mis fuerzas. Con cada aliento que tomamos y cada latido de nuestro corazón”, dijo Davis. Al igual que Daniel cuando desobedeció el edicto del rey y le condenaron a ser echado al foso de los leones, y al igual que los tres jóvenes judíos a ser lanzados al horno de fuego por negarse a adorar la estatua de oro, Kim Davis se ha unido a esa lista de los héroes de la fe que por sus princiopios y convicciones soportaron prisiones, cárceles y todo tipo de vituperios. Este mundo no es digno de personas como Kim Davis.

Pero ahora me dirijo a ti, que lees estos comentarios: ¿Estás tú preparado(a) para ser fiel a Dios y a sus principios cuando te toque tu turno? Nuestra fe va a ser probada muy pronto, como lo fue la de Kim Davis. Ella pasó la prueba. Pero me temo que muchos cristianos que conozco no lo estarán. Algunos buscarán excusas para ceder. Porque muchos cristianos en este tiempo viven un cristianismo cómodo y de conveniencia. Si en las cosas más sencillas muchos no están dispuestos a poner a Dios en primer lugar de sus vidas, ¿qué será cuando esté en juego nuestra libertad personal?

Mis hermanos y amigos, esto ya ha comenzado. La persecución está en camino. Te exhorto a que examines tu corazón, evalúes tus prioridades y recuerda las palabras de Jesús: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. (Mateo 10:37)

Pastor Rene X. Pereira