¿Por qué no puede haber apóstoles hoy?

Ernesto PereiraPor Ernesto R. Pereira Solá, Pastor

Razón #1– La Biblia no da lugar a esa interpretación (del apostolado actual), cuando describe a la iglesia como un edificio multipisos en construcción. En un edificio de muchos pisos el fundamento no puede crecer (está debajo de los pisos sosteniéndolos), sólo los pisos van creciendo. En este caso los pisos representan cada generación nueva, o cada siglo en que nuevos creyentes se van uniendo a la iglesia: Efesios 2: 19-22 – Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Observa que lo que crece es el edificio (la iglesia), el fundamento no puede crecer sino que sostiene al edificio.

Razón # 2– Los apóstoles originales tenían autoridad sobre toda la iglesia. Pedro le escribe a las iglesias en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia en su primera epístola. En su mayoría, esas iglesias no fueron fundadas por Pedro, pero por la posiciónapostólica dada por Jesús, él podía hablarles con autoridad “Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” (1 Ped. 1:1.) Lo mismo hace Juan cuando le escribe a las siete
iglesias. Ellos no tenían que haber fundado esas iglesias, ni siquiera tenían que haber estado allí. Su autoridad venía de Dios. Los llamados apóstoles de hoy no tienen autoridad sobre la iglesia universal, a veces sobre una iglesia no sobre un puñado de ellas. Eso es así porque su autoridad es autoproclamada.

Razón #3– El oficio de Apóstol es distinto al de Pastor. Los apóstoles fundaron iglesias y pastorearon algunas por un tiempo en lo que desarrollaban a un líder. Por su misma naturaleza universal, un apóstol no podía ser pastor permanente de una iglesia- son dos oficios diferentes. Muchos de los llamados apóstoles de hoy realmente son pastores con delirio de grandeza.

Razón #4– Esta razón es para mí la más contundente porque implica condición espiritual y problemas de carácter. Jesucristo prohibió enfáticamente a sus discípulos el darse títulos. Es verdad que no menciona el título de apóstol, pero la Biblia se interpreta por principios y no de manera ciega. Un ejemplo de esto es que la Biblia no prohíbe embriagarse con whisky ni con ron- sólo menciona el vino. Eso no justifica que un hermano que se emborracha lo explique diciendo que la Biblia sólo prohíbe el vino y él lo que toma es ron. Jesús dice que el que ame a padre o madre, a hijo o hija más que a él, no puede ser su discípulo (Mt. 10:37). Entonces yo podría amar a mi hermano más que a él, o a mi tío, pero se infiere que eso implica a cualquier persona. Cuando Jesús les enseña a sus discípulos que no permitan que los llamen Rabí (maestro) era porque ese título en los judíos se había convertido en motivo de sentirse superior, de buscar ser alabados y admirados de la gente -Mt.23:5- “Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. El título de apóstol cumple exactamente con esa descripción. El aceptarlo no sólo es una falsa ilusión, sino que estamos entrando en el ámbito
pecaminoso del orgullo que fue prohibido por Cristo.

Razón #5– Todos los apóstoles incluyendo a Pablo fueron reclutados por Jesús por medio de una experiencia visible- vieron al Señor. Pablo, de hecho, justifica su apostolado cuestionado en Corinto diciendo: “1Co 9:1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?” Pablo posiblemente estaba hablando de lo que ocurrió camino a Damasco, pero me inclino por el momento en que fue arrebatado hasta el cielo para enseñarle misterios que tenía que conocer por su posición de apóstol.  “Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”.

Los llamados apóstoles de hoy se pasan el ministerio de unos a otros. Hay hasta quién cobra por una cobertura apostólica. Vana ilusión. Esto sin embargo es parte de un todo que comienza con el evangelio de la prosperidad, la confesión positiva (la palabra creativa o la doctrina de los pequeños dioses) y va añadiendo una supuesta autoridad a la palabra de los profetas de este tiempo
equiparándola con la inerrante Palabra de Dios. Ya lo dice la Biblia cuando habla de los últimos tiempos:  “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

Qué Dios guarde a su iglesia.

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