Diez acusaciones contra la iglesia moderna

Adaptado del sermón de Paul Washer en Atlanta en el 2008 por René X. Pereira

Este es un resumen y análisis de un sermón que el pastor Paul Washer predicó en una conferencia de avivamiento en la ciudad de Atlanta, Georgia en el año 2008. Llegó hasta mis manos en un pequeño panfleto publicado por Chaper Library y la lectura del mismo me impactó en gran manera porque es un retrato de lo que está ocurriendo en estos tiempos dentro de la iglesia cristiana evangélica. En este sermón el conocido pastor y conferenciante Paul Washer expone cuáles son los diez aspectos principales en los cuales la iglesia de esta generación ha ido abandonando los principios fundamentales de la fe bíblica. En este escrito me propongo resumir y aplicar lo que este sermón expone, a lo que estamos viendo en la iglesia cristiana en Puerto Rico.

Este es un asunto que ha estado en mi corazón como ministro desde hace mucho tiempo y que he tratado en varios de mis programas radiales. Es preocupante ver tantas iglesias y tantos púlpitos hoy día donde el evangelio cristo céntrico y bíblico ha sido sustituido por una “falsificación” de evangelio centrado en el hombre, privado de sus bases esenciales y convertido en una mutación de lo que es el verdadero mensaje bíblico como fue predicado por Jesús y los apóstoles. Un evangelio “antropocéntrico” dirigido a apelar a las emociones y a ganar el favor de las masas en lugar de confrontar al hombre pecador con su verdadero problema espiritual. No es de extrañarse de que haya en nuestras iglesias tantas personas que tienen nombre de que viven pero realmente están muertas. Si queremos realmente ser de impacto a nuestra generación y experimentar un genuino avivamiento, tenemos que comenzar por nuestras propias iglesias y nuestros púlpitos.

Es horrible ver hoy día a tanto predicador y ministro en nuestros púlpitos que han levantado un culto a sus personalidades, que ya no predican el verdadero evangelio, sino que presentan un “show” dirigido a entretener a las personas, provocando risas y aplausos. Atrás en el pasado quedaron los predicadores que exponían las demandas del evangelio y la cruz, provocando que aquellos que no estaban dispuestos salieran huyendo despavoridos y otros cayeran postrados derramando lágrimas de arrepentimiento. Ya casi nadie hoy día quiere hablar del costo de la cruz, del arrepentimiento, de la ira de Dios y la rendición total porque son “conceptos arcaicos” que ahuyentan a la gente, y si la gente se va o se siente ofendida, se irán también las ofrendas.

Pero vayamos ahora a analizar los diez puntos que el pastor Paul Washer expuso en su sermón en Atlanta en el año 2008:

Primera acusación: negación de la suficiencia de las Escrituras

“…y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:15-17)

En las pasadas décadas se ha dado una muy fuerte batalla en muchas denominaciones, especialmente las que tienen tendencias liberales, sobre el tema de la inspiración de las Escrituras. Básicamente se hay cuestionado si la Biblia puede ser tomada como autoritativa y si es realmente un conjunto de libros sobrenatural y divinamente inspirados, o es en realidad una serie de documentos históricos que recogen el sentir de los escritores originales, sus visiones y situaciones culturales, pero no debe ser tomada como autoridad final. Si usted es de los que creen que la Biblia sí es divinamente inspirada en su totalidad, muy bien. Pero eso solo es una parte del asunto; la pregunta más importante y donde muchas iglesias y denominaciones hoy día están resbalando es en lo que respecta a la “suficiencia” de las Escrituras. Es decir, ¿es la Biblia suficiente o necesitamos añadir las ciencias sociales y cada estudio cultural que hay por ahí para poder saber cómo dirigir la iglesia de Dios? ¿Si la Escritura es suficiente como revelación completa para la vida práctica de la iglesia y el creyente, por qué algunos están buscando nuevas revelaciones, escuchando a profetas y videntes que traigan “lo nuevo de Dios”?

Hoy día vemos a muchos predicadores en los púlpitos que predican de muchas cosas, excepto del consejo de Dios revelado en la Escritura. Esto ha causado el que muchos cristianos hoy día sean ignorantes de las verdades de Dios y estén expuestos a toda clase de fábulas y doctrinas de hombres. Uno de los principios fundamentales de la Reforma Protestante fue la consigna “sola Scriptura” que significa “la sola Escritura”. Quiere decir que los reformadores entendían que por encima de las tradiciones religiosas y las enseñanzas de los obispos y papas, estaba la Biblia como la única regla de fe y práctica para el creyente. En aquél entonces, igual; que hoy día, la iglesia romana sostenía que la Biblia no era la única regla de fe; añadiendo tradiciones y dogmas que contradecían directamente la revelación bíblica. Lutero, Calvino, Knox y otros reformadores se levantaron con gran valentía y firmeza y denunciaron estas herejías. Lamentablemente lo mismo está ocurriendo en la iglesia moderna. Los nuevos apóstoles, profetas y sus acólitos arrastran a los creyentes al error siguiendo fábulas artificiosas y supuestas revelaciones donde se contradicen unos a otros.

No hay duda que en la actualidad, la suficiencia de las Escrituras es negada y rechazada por un sinnúmero de cristianos y grupos religiosos que se proclaman a sí mismos como seguidores de Jesucristo. El apóstol Pablo declaró en Romanos 1:18, “Porque no ve avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación…” No obstante hoy día muchos se avergüenzan del evangelio al creer que se necesitan otras fuentes de poder para hacer efectiva la labor de la iglesia.

Segunda acusación: una ignorancia de Dios

“…porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.”  (Hechos 17:23)

¿Cuál es el Dios que conocen algunos cristianos? Sabemos que no hay, sino un solo Dios: el que se nos revela en la Escritura. Sin embargo algunos han fabricado una imagen completamente distorsionada de ese Dios verdadero. Cuando estudiamos los atributos de Dios (que dicho sea de paso, es un tema que rara vez se enseña en la mayoría de las iglesias), nos encontramos con varias cualidades de su naturaleza que resultan chocantes para muchos cristianos hoy día. Cuando algunos escuchan hablar acerca de la justicia de Dios, de su soberanía y del atributo de la ira divina, afirman que “ese no es el Dios que ellos conocen”. Lo cierto es que hay algunos cristianos que se han hecho una imagen de Dios que no corresponde al Dios de la Biblia y ese es el “dios” que ellos aman y adoran.

Hoy día se ha fabricado un nuevo Dios que es como una especia de “Santa Claus” o como el genio de la lámpara de Aladino, que solamente existe para complacer los caprichos y los deseos de las personas. Es común escuchar hoy día a muchos cristianos dar órdenes a Dios como si él fuera su esclavo o sirviente. En sus oraciones no faltan las ya trilladas frases de “yo declaro” “yo confieso”, y “yo ato”, mientras van desapareciendo del léxico cristiano las frases bíblicas de “si es tu voluntad”, “sea hecho según tu propósito”, “que se haga como tú quieres”. Ya no es Dios el centro de todo, sino el hombre mismo. En muchos lugares hoy día lo que existe en un culto idolátrico dirigido a un dios hecho a la medida de los propios corazones de muchos llamados cristianos.

La iglesia de hoy necesita redescubrir al Dios verdadero revelado en las Escrituras; no el falso dios que predica Benny Hinn y Cash Luna. Necesita encontrar de nuevo al Dios que tiene control de todo el universo y hace según su voluntad, y al cual debemos toda nuestra sujeción y sometimiento, aun cuando ello implique la muerte y sepultura de nuestros propios deseos e intereses.

Tercera acusación: la iglesia moderna ha fallado en no señalar la verdadera condición del ser humano.

“Como está escrito: no hay justo ni uno solo; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron; a una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12)

¿Cuál es el verdadero problema del ser humano? Para muchos predicadores hoy día parecería que el problema fundamental del ser humano es su falta de estima propia, o que es infeliz porque tiene problemas en su vida cotidiana que no le permite alcanzar su “autorealización”. Al escuchar a algunos predicadores por ahí, sus consejos y prédicas parecen más bien seminarios de autoayuda y de sicología pop que el consejo de la Palabra de Dios. El problema fundamental del ser humano es que si no tiene una relación personal con Dios, está muerto espiritualmente. Puede caminar por ahí y hacer muchas cosas, pero espiritualmente es un cadáver. Todo ser humano nace con una condición pecaminosa que le impide entender las cosas espirituales y conocer al Dios verdadero. Por más que se le hable o se le enseñe, hasta que no ocurra el milagro de la regeneración, no puede percibir las cosas del Espíritu de Dios porque para él son locura (1 Co. 2:14). Sólo el Espíritu Santo tiene el poder y la capacidad de cambiar esa condición de muerte espiritual; la persuasión y manipulación de los predicadores es completamente inservible.

Es Dios en su gracia soberana el que concede el arrepentimiento para que una persona pueda volverse a Dios y clamar por su perdón. ¿Cuánto hace que usted no escucha esto que acabo de decir, en alguna predicación o mensaje que ha oído por ahí? No es común escucharlo, a menos que usted esté en una iglesia realmente bíblica que todavía predique el verdadero evangelio de la cruz. Para muchas personas hoy día las palabras “pecado”, “arrepentimiento”, “condenación” son palabras ofensivas, incómodas y disonantes que no deben utilizarse ya en los púlpitos modernos. La gente necesita venir a Cristo para que puedan ser más felices, más exitosas y con una “mejor calidad de vida”; así piensan los predicadores emergentes de la actualidad. No en balde tenemos en nuestras iglesias tantas personas que realmente no han nacido de nuevo a pesar de que “pasaron al frente” en el llamado y repitieron la oración de fe.

El apóstol Pablo denunció a estos predicadores y les llamó enemigos de la cruz de Cristo, cuyo dios es su vientre, cuya gloria es su propia vergüenza y solo piensan en lo terrenal (Fil. 3:18-19). Son enemigos de la cruz porque no llevan a los perdidos a ser confrontados con el evangelio de la cruz de Cristo. Su dios es su vientre porque solo buscan lo que les produzca a ellos los mayores beneficios económicos. Pero esto dista grandemente del mensaje de Jesucristo. Cuando aquél joven rico se acercó buscando al Maestro, Jesús le confrontó con su pecado; le hizo ver que su dios era realmente sus posesiones y aquél joven se marchó tristemente porque no estuvo dispuesto a dejarlo todo. Aquél día Jesús perdió a un seguidor que seguramente le hubiera dejado una buena ofrenda. Hoy día aquél joven hubiera sido recibido con bombos y platillos en muchas de nuestras iglesias. Pero hubiera resultado ser una de las muchas falsas conversiones que tenemos en nuestros altares.

Cuarta acusación: Una ignorancia del verdadero evangelio de Jesucristo.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5:8-9)

Paul Washer declara, y estoy totalmente de acuerdo con él, que nuestro país no está endurecido al evangelio, sino que está ignorante del evangelio. Son dos cosas distintas. En los tiempos de Jesús y los apóstoles muchas personas estaban endurecidas al evangelio, comenzando con los fariseos y saduceos. Pero no eran ignorantes al evangelio porque lo escuchaban constantemente de quieres lo predicaban por doquier. El problema de hoy día es que lo que se predica comúnmente en nuestras iglesias y en los medios masivos, no es el evangelio bíblico de Cristo, sino un falsificación del mismo. Algunos han tomado el glorioso evangelio de Cristo y lo han reducido a cuatro “leyes espirituales” y cinco cosas que Dios quiere que hagamos, terminando con una oración mecánica.

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