Archivos Mensuales: mayo 2017

​VOLVAMOS AL EVANGELIO

Hoy día muchos han contaminado el evangelio con un sinnúmero de añadiduras, doctrinas de hombres, dogmas y tradiciones. Algunos han convertido el evangelio en una oferta más de entretenimiento para la gente. Procurando allegar más personas a las iglesias, algunos han bajado las demandas del evangelio y ni siquiera mencionan lo que Jesús claramente enseñó acerca del costo y lo que implica ser un discípulo.

Cuando se recurre a esto, las iglesias buscarán cada vez añadir más efectos especiales, más actividades y nuevas fuentes de entretenimiento porque la gente se cansa de lo mismo. En cambio, cuando predicamos el verdadero Evangelio no es necesario hacer eso porque solo el Evangelio es poder de Dios y no necesita de nuestra ayuda para que sea efectivo.
Claro está, el que genuinamente está buscando a Dios, quedará satisfecho. Y el que no, seguirá su camino porque en el fondo no está dispuesto a seguir a Cristo como aquél joven rico. La Palabra de la cruz tiene ese efecto: acerca a los que de corazón genuino buscan a Dios y aleja a los que vienen detrás de los panes y los peces. A esos Jesús los dejó ir y nunca modificó ni suavizó su mensaje para atraerlos.
La iglesia en Puerto Rico necesita hoy más que nunca volver a la esencia del Evangelio y empezar a desechar todo lo que hemos añadido y modificado del mismo con tal de hacerlo más “consumible” y atractivo para las masas. No necesitamos de musiquita mientras se predica para manipular emociones. No necesitamos de efectos de luces y de humito para impresionar a la gente. Necesitamos del poder del Espíritu Santo quien es el que abre los corazones y quita la ceguera de los que están ciegos espiritualmente para que vengan a Cristo y se conviertan de sus malos caminos. Volvamos al Evangelio y no nos avergoncemos de él porque es poder de Dios para salvación.

Pastor René X. Pereira 

​Aquél evangelio de legalismo…

Por Rene X. Pereira


¿Cuántos de ustedes crecieron o fueron parte de estas iglesias y denominaciones que por mucho tiempo enseñaron doctrinas y mandamientos como los siguientes?

1. La mujer cristiana que usa pantalones no va para el cielo, no es una mujer piadosa y ha perdido su salvación.

2. La mujer que se maquilla, se tiñe el pelo, usa alguna prenda como pantallas, pulseras, o cadenas, tampoco está en santidad y si viene Cristo, se queda.

3. La mujer que se depila el vello de sus piernas, o de sus axilas, o el hombre que se deja barba tampoco está viviendo en santidad.

4. En la mujer, cortarse el cabello era pecado, pero en el hombrte era a la inversa, tener el cabello largo era pecado.

5. Ir al cine es sentarse en silla de escarnecedores y si viene Cristo y usted está en el cine, se queda.

6. Si te comes una morcilla, estás violando el mandamiento de no comer sangre y te pierdes.

7. Y muchos otros más que no tengo espacio para cubrir

Por mucho tiempo esto fue predicado desde algunos púlpitos de nuestro país, y muchos creyentes fueron heridos y maltratados y su compromiso con Dios y su salvación fueron cuestionados simplemente por cosas como estas. Esto es lo que se llama el legalismo y fue parte de la prédica de ciertos grupops religiosos y predicadores del país. A causa de esto muchos jóvenes abandonaron las iglesias, se alejaron del evangelio y se fueron al mundo. Sin embargo, hoy día esto ya prácticamente no se predica ni se enseña aun en las iglesias que una vez lo hicieron. ¿Por qué? ¿Si era la palabra de Dios, si eran mandamientos del Señor, por qué hoy ya casi nadie enseña esto?

Hay una sencilla razón y es que todos estos fueron doctrinas y mandamientos de hombres, y no tienen realmente un verdadero respaldo de la Escritura. Esto fue la nueva versión de la doctrina de los Gálatas que Pablo tanto combatió. Lo único que en el caso de los gálatas eran otros mandamientos basados en las costumbres judías como guardar el sábado, la circuncición y los alimentos puros e impuros.

Con el tiempo muchos pastores y líderes conciliares se dieron cuenta de que había que cambiar esta prédica legalista que estaba sacando gente de las iglesias que eran puestas en meses de disciplina simplemente por cortarse una pollina. Aquello se llamó el “evangelio de las tres P”: pelo, pantalones y pantallas. ¡Cuantos sermones, cuántas reprimensas desde los púlpitos, cuánta gente herida y maltratada por violar una de estas reglas solemnes! Sin embargo, como bien dijo Pablo en Colosenses 2:23, “Estas cosas, aunque dan cierta reputación de santidad, de humildad y de duro trato del cuerpo, no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”. En otras palabras, estas cosas realmente no hacen a una persona más o menos santa.

Claro que la Escritura nos manda a vestir de manera modesta, sin ser ocasión de tropiezo a nadie. Claro que debemos cuidar nuestra apariencia externa y nuestro cuerpo que es templo del Espíritu Santo. Es cierto que no debemos gastar lo que no tenemos en prendas lujosas y cosas ostentosas. Pero todas estas enseñanzas fueron sacadas de contexto y llevadas a un extremo que le hizo mucho daño al evangelio en Puerto Rico.

Lo triste de todo esto, amados hermanos es que nunca hubo un “me equivoqué”. Nunca oficialmente ha habido una disculpa o admisión de error de parte de los que usaron erróneamente la Biblia para golpear, marginar, maltratar y humillar a sus hermanos. Pero qué bueno, por otro lado que muchos se han ido dando cuenta y han modificado esta prédica. Y qué bueno que muchos han descubierto las doctrinas de gracia y ya no viven una relación con Dios basada en el miedo y la amenaza, sino basada en una relación de amor con un Padre que siempre nos trata como hijos y nos mira a través de la justicia de Cristo.